Parece mentira que viéndome sentada en ese piano, con un añito y medio, fuese capaz de hacer las trastadas que hacía... En esta foto parezco hasta buena, pero no os dejéis engañar.Con esta edad, mis padres se despistaron de mí tan solo unos minutos, en los que aproveché para destripar, a la velocidad de la luz, cuatro coches del Scalextric y dos máquinas del Ibertren. Yo era una niña muy curiosa y quería saber por dónde salía la gente de esos coches, puesto que se movían como los de verdad. Pero tenía que asegurarme bien, no me era suficiente con un coche, no, tenía que hacerlo con cuatro, y porque no había más; así que después fui a por las locomotoras.
Me imagino la cara de mi hermano cuando entró en la habitación y me vió destripandos sus juguetes... Llamó a mi madre diciendo "Mamá, la tata me ha roto los coches", pobrecillo, todavía no se había dado cuenta de las máquinas del tren.
Mi madre vino y me dijo "Rebeca, eso no se hace, le has roto los coches al tato". Y mi pobre hermano, que me aguantaba todo y me tenía super consentida (lo reconozco), le dijo "mamá, es que es pequeñita y no se da cuenta".
Esa misma tarde, mis padres fueron a comprar otros cuatro coches y dos máquinas del ibertren para que mi hermano pudiese jugar... Después seguí con mi manía de desmontar todos los juguetes, pero los coches y las locomotoras las dejé tranquilas, ya sabía como eran por dentro.

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